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martes, 17 de mayo de 2011

TITÍ VIAJA A LA LUNA.CUENTO PARA PAU

TITI VIAJA A LA LUNA





A la orilla de un estanque, allá en el bosque, vivía una traviesa ranita llamada Tití. Desde muy pequeña Tití soñaba con ir a la luna y poder jugar en ella.

Todos los días Tití se reunía con sus amigas, nadaban en el estanque, hacían concursos de salto, remaban sobre ninfas, lanzaban piedrecitas al agua y jugaban de cuanta cosa se les ocurría. Pero había un sapo gruñón y perezoso que se pasaba echado sobre una enorme piedra a orillas del estanque. Se decía que debajo de la piedra él guardaba un enorme resorte por el cual había saltado muchas veces hacia la luna.

Un día soleado, las ranitas jugaban de lanzar piedras al agua. Quien lograra formar ondas más grandes, ganaría una hermosa ninfa sobre la cual podría pasear por el estanque. Estaban divirtiéndose mucho, cuando el sapo gruñón decidió darles una sorpresa y haciendo mucho esfuerzo, lanzó su gran piedra al estanque. De pronto, todas quedaron paralizadas pues la enorme piedra se hundió, se hundió, se hundió; se oyó un enorme estruendo y ¡saz! el agua del estanque se salió con gran fuerza. Las ranitas eran lanzadas por las grandes olas que se levantaban, gruñón fue lanzado a la copa de un árbol del bosque; todos quedaron dispersos, unas ranitas estaban en la arena, otras en las flores, Tití subía, subía y subía, hasta caer en un agujero con arena brillante y perlas grises y blancas en sus paredes. Todos buscaban a Tití, pero no la encontraron. Sus padres y sus amigos estaban muy tristes. Todos culpaban al sapo gruñón, pero él explicó que al verlas tan felices quiso participar y sorprenderlas lanzando su preciosa piedra, sin percatarse de la tragedia que causaría.

Mientras tanto, Tití despertaba con unas palmaditas en su espalda. ¡Oh! ¿Quién eres? ¿Dónde estoy? , tenía muchas preguntas, pero a cambio Rifu sonrió y le dijo: estás a salvo, y aunque estás lejos de casa, encontraremos la forma de hacerte volver. Rifu era una especie de insecto metálico, que caminaba con mucha rapidez. El la llevó a casa de sus padres, en una enorme gruta gris con paredes que centellaban como espejos. Los padres de Rifu la recibieron con amabilidad y le dieron la bienvenida. Le contaron que otras ranitas habían estado antes allí. Le sirvieron una deliciosa ensalada y un refresco de fruta. Apenas había terminado de comer y Rifu advirtió algo a sus padres. Tití se asustó, pues la madre de Rifu se había apresurado hacia la ventana de cristal. Tití no sabía lo que estaba pasando, pero la madre de Rifu le explicó que para volver a casa debía subir en una nubecita que pronto pasaría por allí, a menos que decidiera viajar otro día. Debía decidirse rápido pues la nubecita pronto se desvanecería sobre las flores del bosque. Tití se despidió de sus amigos y subió en la nubecita muy contenta. Allá cerca del estanque la esperaban sus padres y sus amigas, también estaba el sapo gruñón; todos se alegraron al verla.

Tití contó su feliz viaje a la luna, todos se entusiasmaron y prometieron ir algún día. Mientras tanto, todas las noches de luna llena Tití, sus amigas y el sapo gruñón salen a observar el cielo con la esperanza de ver al amigo lunar de Tití.

Autora: Lile

Con especial amor para Paulita, quien pide un cuento antes de dormir.




















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